Conductor al volante con lluvia

Recomendaciones para conducir bajo la lluvia

La lluvia puede ser una excelente compañera de viaje si seguimos algunos consejos básicos y hacemos caso del sentido común. Nos puede descubrir unos matices en paisajes que hemos visto mil veces anteriormente. También puede ser una peligrosa acompañante que nos puede jugar alguna desagradable sorpresa, problema o situación complicada.

El acuaplanin, ¿qué hacer si lo sufres?

Cuando el asfalto no drena bien el agua de la lluvia, se forman pequeñas “bañeras” en la carretera. El coche puede sufrir el fenómeno del acuaplanin. Reducir la velocidad y mantener los neumáticos con la presión y la profundidad de los dibujos adecuados, es la mejor manera de evitar este fenómeno.

Si el coche se queda sin dirección y comienza a patinar, lo mejor es mantener firme la dirección, corregir las pérdidas de trayectoria y sobre todo acelerar o frenar. Se recomienda mantener el acelerador a punta de gas para facilitar el giro de las ruedas y mantener una velocidad uniforme para evitar la transferencia de masas y posibles derrapes.

Menor visibilidad en el parabrisas

Recuerda que las primeras lluvias al mezclarse con el parabrisas, formaran una capa de barro. Es conveniente tenerlo en cuenta. Para ello prepararemos el cristal del parabrisas con un líquido especial que podemos encontrar en tiendas especializadas, áreas de servicio o gasolineras y asegurarnos que las escobillas del limpiaparabrisas estén a punto. De esta manera impediremos también que se empañen los cristales. Para evitarlo activa toda la potencia del climatizador o del aire acondicionado y dirije el chorro hacia los cristales; una bayeta puede ser un buen complemento.

Menor adherencia

La grasa del asfalto, el polvo y las primeras gotas de lluvia, forman una capa en la superficie de la carretera que actúa de antiadherente en el asfalto. Para evitar perder el control del vehículo y posibles colisiones tendremos que aumentar la distancia de seguridad y reducir la velocidad. Quédate con este dato genérico. 20% más en la distancia que mantenemos con el vehículo que nos precede. 20% menos de velocidad de la que marquen las indicaciones.

Elige la mejor trazada y evita el derrape

Las carreteras se construyen para que su parte media sea más alta que la de los extremos. Es una diferencia mínima pero lo suficiente para que el agua que cae se deslice desde la parte media de la carretera hasta la los extremos. Es costumbre que cuando llueve nos peguemos a un lado de la carretera. Es lo contrario que debemos hacer. En esa zona se genera un flujo de agua que a modo de riachuelo por el que sometemos los neumáticos del coche durante todo el camino.

Si tu coche derrapa, recuerda que no debes frenar con fuerza, sino pisar el pedal con firmeza y con regularidad y dirigir el coche en la dirección hacia la que está derrapando. Siga la huella del coche que circula delante de usted, ya que las ruedas secan la calzada y, por lo tanto, la marca que haya dejado el coche que te precede estará más seca que el resto de la carretera. Extrema las precauciones al inicio de una tormenta, que es cuando la carretera estará más resbaladiza.

Parar y descansar

El sobreesfuerzo que nos exige la atención máxima en la conducción con lluvia, también hace que nos agotemos más rápidamente que en una situación menos complicada meteorológicamente. Recuerda que la fatiga es la responsable de hasta el 30% de los accidentes, así que ante condiciones adversas un pequeño descanso se convierte en algo imprescindible.

En toda la red viaria, pueden encontrar áreas de servicio que no sólo les ofrecen una variedad casi infinita de productos. También pueden hallar en ellas un espacio donde descansar y tomar un refresco o un aperitivo mientras que escampa en el exterior. Nuestro personal esta dispuesto a que tu viaje sea lo más placentero posible y que la parada en una de nuestras áreas no sea un paréntesis en su ruta, sino una experiencia agradable que forme parte del viaje.